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LOS MONJES EUROPEOS Y LAS TRAPENSES

En Europa hay cervezas que son fabricadas artesanalmente en Monasterios. Es una tradición que viene del siglo XVII y se originó en La Trappe, Francia. Actualmente, el epicentro de elaboración de este estilo es Bélgica, que cuenta con seis abadías productoras, mientras que Holanda tiene dos y Austria una. Francia, curiosamente, se quedó sin ninguna producto de que sus abadías fueron […]

En Europa hay cervezas que son fabricadas artesanalmente en Monasterios. Es una tradición que viene del siglo XVII y se originó en La TrappeFrancia. Actualmente, el epicentro de elaboración de este estilo es Bélgica, que cuenta con seis abadías productoras, mientras que Holanda tiene dos y Austria una. Francia, curiosamente, se quedó sin ninguna producto de que sus abadías fueron destruidas en la Revolución Francesa y luego bombardeadas en la Primera Guerra Mundial.

Para que una cerveza sea considerada trapense tiene que cumplir tres requisitos: estar elaborada dentro de una abadía trapense por los monjes; la cervecería debe depender del Monasterio y la cultura de la empresa debe inscribirse en un proyecto monástico; y el generar beneficios no es un objetivo: una parte de las ganancias se destina a la subsistencia de los monjes y al mantenimiento de la abadía, mientras que el resto sirve para pagar obras caritativas y asistir a las personas necesitadas.

Estas cervezas suelen ser turbias, de fermentación alta y de producción limitada, por lo que es complicado encontrarlas en el mercado. Incluso, en algunos casos hay que llamar por teléfono para anotarse en una lista de espera y después conseguirla; por lo que lo ideal para consumirlas es visitar directamente la fábrica y además aprovechar para degustar un queso trapense, que también es elaborado por los monjes con leche artesanal.

Al ser Bélgica el país que más cervecerías de este tipo aglutina, lo ideal para los fanáticos del rubro es realizar un road trip de tres días por las seis abadías belgas, visitando en el primer día las abadías de San Benedicto de Achel Westmalle, en el segundo Westvleteren y Chimay, para finalizar el tercer día de viaje en Orval y RochefortLa abadía de San Sixto de Westvleteren es la más especial de todas, porque su cerveza no se comercializa fuera del Monasterio y una de sus cervezas, la Westvleteren XII, está considerada como la mejor del mundo.

 

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