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Las imperdibles de Europa por Diego “Van Der Saar” Castro

Columna especial Diego “Van Der Saar” Castro

El pasado mes de agosto, con la excusa de la invitación a participar como juez en la European Beer Star en Munich, aproveché la ocasión para tomarme unos días más y poder hacer un tour cervecero por el viejo continente.

El recorrido empieza por Bélgica, donde alquilé un auto y recorrí el país de norte a sur y de este a oeste visitando diferentes Abadías Trapenses, donde aparte de conocer su historia probé sus cervezas en los bares que tienen a unos metros.

Luego tocó el concurso en Munich, y posteriormente unos días en la capital de Irlanda Dublín y más tarde algunos días más un poco más al norte, en Edimburgo, Escocia. Tanto en Dublín como en Edimburgo aproveché para probar cervezas locales como alguna importada no tan frecuente por nuestras tierras.

A continuación paso un listado de algunas cervezas que vale la pena probar:

Orval: Elaborada por la Abadía homónima en la localidad de Villers-devant-Orval y siendo una de las pocas cervezas que pueden denominarse Trapenses, esta cerveza es una joya única. Tiene un proceso de lupulación y dry hopping que se hace evidente en versiones de menos de 6 meses, pero a medida que va pasando el tiempo empieza a emerger un perfil ácido y la nota del Brettanomyces (cuero, corral, cabra, el tan mencionado “funky”). Compleja pero sutil, algo alcohólica pero seca y mitigante de la sed, es una fija para no dejar de probar. Se la puede degustar en el bar A l’Ange Gardien que queda a metros de la Abadía, tanto en su versión joven como con un año de añejamiento e incluso una versión única de 4.2% de alcohol que sólo se consigue en ese lugar.

Chimay Tripel: Otra cerveza trapense, esta vez elaborada por la Abadía de Scourmont en la localidad de Chimay. Es una cerveza de color dorado, con una densa y espesa espuma blanca de gran persistencia y buena claridad. Con un dulzor inicial, destacan luego notas cítricas y especiadas, redondeadas por un tenor alcohólico importante y un final seco y chispeante. Compleja, refrescante y fuerte. Debo admitir que no soy amante de las Tripel, pero esta cerveza es grandiosa. Recomendación? Acompañarla con un queso Vieux de Chimay.


Struise XXX Rye Quad Bourbon Barrel Aged 2014: Hay veces que la casualidad termina haciéndote pasar un buen momento. Después de pasear por Watou visitando cervecerías, terminé en un bar camino a Vleteren tomando esta pieza maestra. La cervecería Struise (Bélgica) ha tenido numerosos reconocimientos, y esta cerveza es un ejemplo del porqué. Una interesante combinación del perfil de una Quadrupel (alcohol, ciruelas, pasas, caramelo, un toque de especiado de los fenoles y el centeno, particular ingrediente) que se combina con el contacto con la madera y el paso del tiempo. El resultado? Una cerveza profunda y de múltiples niveles que debe ser disfrutada sorbo a sorbo. Aplausos de pie.

Liefmans Goudenband: Tuve la suerte de probarla en un bar perdido en medio de Gante. Una Sour hecha y derecha, elaborada por la tradicional cervecería Liefmans fundada allá por el año 1679. Cristalina y con una tonalidad rojiza y una atractiva espuma blancuzca. Emergen notas caramelosas y frutadas símil cereza, con un toque vinoso y un carácter agrio que no incomoda en absoluto sino que aporta complejidad y redondez. Elegante y balanceada, con un final agridulce que invita a seguirla descubriendo.

La Trappe Quadrupel Oak Aged: Otra perlita trapista, producida en la Abadía de Koningshoeven, Holanda. Posiblemente muchos de ustedes ya han probado la Quadrupel tradicional de esta cervecería (combinación de aromas y sabores a caramelo, higos, especiado y alcohol; bien efervescente). Bueno, a eso súmenle un perfil a madera y vainilla aportado por el paso por roble. En el lote que probé (#27), tenía una proporción de 80% Spätburgunder, 10% roble nuevo de tostado alto y 10% roble nuevo de tostado medio. Simplemente deliciosa.

Cantillon Gueuze: Qué decir de la mítica cervecería Cantillon? Situada en Bruselas, es literalmente una pieza de museo. Elaboran sus cervezas con equipos que datan de principios del siglo XX, y su principio de fermentación es radicalmente diferente a lo que estamos habituados: luego del hervor, se vierte el mosto caliente en un piletón ancho y poco profundo ubicado en el altillo, el cual es inoculado espontáneamente por las levaduras salvajes que se encuentran en el ambiente. El mosto se trasvasa a barriles, donde se produce la fermentación. Luego de un inicio vigoroso, el proceso de fermentación lenta continúa en el barril por un lapso de hasta tres años. Para elaborar el producto final, en este caso la Gueuze, el maestro cervecero prueba una docena de barriles de entre 1 y 3 años de edad, y realiza el blendeo de los mismos hasta lograr el producto deseado. Parte de la magia de esta cerveza radica en la experiencia del blendeador. La cerveza joven aporta azúcares residuales, mientras que la cerveza añeja aporta su característico perfil. La cerveza, luego de embotellarla, se la deja en posición horizontal durante un año antes de sacarla a la venta. La Cantillon Gueuze es una cerveza de color dorado, efervescente y ligeramente opalescente. Es muy extraña al principio pero adictiva luego de unos sorbos, con un perfil ligeramente ácido y con la impronta de las levaduras salvajes (notas a corral, cuero, cabra, granja). Su final bien seco ayuda a la tomabilidad. Sutil pero compleja. Otras recomendaciones de Cantillon? No dejen de probar la Kriek (Gueuze con el agregado de cerezas) y la Iris (la cual se elabora 100% con malta Pale y tiene una mayor tasa de lupulación).

Brewdog Dead Pony Club: Microcervecería escocesa; la tomé en el bar que tienen en Bruselas cuando necesitaba una inyección de lúpulo luego de varios días de tomar cervezas belgas. Brewdog fue fundada en el año 2007 por dos amigos y su fiel compañero canino, fue creciendo a lo largo de los años hasta alcanzar en el 2016 la cifra de 214.000 Hl anuales y 750 empleados (y obviamente el perro). La Dead Pony Club es una Summer Pale Ale más que agradable. De color ambarino, con una densa espuma blanca de gran persistencia. Destacan intensamente las características a limón, pomelo y resina del lúpulo que son sostenidas por un tenue caramelo de la malta. De final seco y refrescante, sus 3.8% de alcohol contribuyen a una excelente tomabilidad. Simple y efectiva. Para tomar de a litros!

Ayinger Celebrator Doppelbock: No pude tomarla en Munich al estar poco tiempo (y al ser además poco habitual encontrar una Doppelbock frente a la gran oferta de Helles, Munich Dunkel y Weissbier), pero en Dublín tuve revancha, y encima tirada. Es elaborada por la cervecería Aying ubicada en la ciudad homónima a unos 25 km al sudeste de Munich. Multipremiada y considerada por muchos como la mejor Doppelbock del mundo, la Ayinger Celebrator es una cerveza de color marrón muy oscuro con una densa espuma tostada. Su impronta es bien consistente: notas a caramelo y chocolate de la malta, combinados con un frutado a pasas de uva y ciruelas y un alcohol evidente pero no agresivo. Su final de todas formas no empalaga sino que permite apreciar un agradable calentamiento alcohólico. De Alemania lo mejor.

Founders Doom Imperial IPA Bourbon Barrel Aged: Una frase define a esta cervecería: “Twenty years, zero regrets” (veinte años, cero arrepentimientos). Desde 1997 una pareja de amigos decide dar el paso y comenzar el sueño de su propia cervecería, allá cerca de Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos. Y mal no les ha ido desde entonces… La Doom es una cerveza que expresa lo mejor de una Imperial IPA, con su elevada carga de lúpulos cítricos y frutales, un amargor intenso y un tenor alcohólico que roza los 12.4% de alcohol, con el perfil a vainilla, madera y Bourbon. Caliente en boca pero sin ser agresiva. Fuerte, intensa, compleja y redonda. Tentadora.

Guinness Draught Stout: Hablar de Guinness es hablar de Irlanda. La simbiosis que se percibe entre la gente y la cervecería es evidente. El orgullo que tienen los irlandeses de su cerveza, también. Que la visita al Guinness Storehouse es comercial y marketinera? Sí, lo es. Que puede llegar a haber cervecerías chicas con un producto igual o más interesante? También puede llegar a ser factible. Pero de nuevo, no se puede ir a Dublín sin probar la Guinness. Y entre las varias que probé de ellos (entre las cuales también destaco la Guinness West Indies Porter y la Guinness Dublin Porter), por tradición me quedo con la Guinness Draught Stout. Una cerveza bien negra, oscura y opaca, con una densa, espesa y compacta espuma marrón que parece no querer abandonar nunca el vaso. En sí la cerveza es muy simple: perfil a café y chocolate, nada más que eso. Pero en su simpleza también radica su encanto: es una birra amarga pero sedosa, torrada pero fácilmente tomable. Una cerveza oscura que invita a beber muchas pintas. Un clásico que no defrauda.

Toøl Don’t Gose Towards the Light: Genial creación de esta cervecería dinamarquesa, compleja y multifacética. Tuve la chance de degustarla en Dublín, en The Brew Dock. Hermosa combinación entre el torrado de la malta, el perfil ácido y ligeramente salado de una Gose y el frutado de las grosellas adicionadas. Su color marrón profundo y su espuma con tintes rosados la hacen incluso más interesante. Cuerpo moderado y final bien seco, mitigante de la sed. Para no dejarla pasar.

Beavertown Gamma Ray American Pale Ale: Oriunda de Inglaterra, esta cervecería nació allá por el año 2011 de la mano de homebrewers. Su Gamma Ray APA poseía muy buenas críticas en los foros especializados, entonces por qué no probarla? Es una cerveza de color dorado con una espesa espuma blanca de gran persistencia. El lúpulo deja su marca, con un agradable perfil frutal (mango, frutas tropicales, pomelo). De amargor interesante pero nunca agresivo ni áspero, con un cuerpo ligero y una tomabilidad más que excelente. Pude tomarla en The Hanging Bat, hermoso bar de Edimburgo el cual también les recomiendo.

Williams Brothers Black Ball Stout: Interesante Stout de esta microcervecería escocesa. Qué la hace destacable frente al resto? Es servida por el tradicional método Cask, en la cual es bombeada con aire y a temperatura de bodega, prácticamente sin gas. La cerveza es de un color negro azabache, con una sutil espuma tostada y perfiles a chocolate, café y torrado que persisten de principio a fin sin ningún tipo de aspereza. De cuerpo medio y final sedoso, con el carácter de la malta en su máxima expresión. Creo que fue una de las cervezas en las cuales el método Cask le iba como anillo al dedo.

Firestone Walker 2017 Parabola Vintage Barrel Aged Imperial Stout: Una de las cervezas más interesantes que he tomado en este viaje. Producida en la renombrada Firestone Walker Brewing Co en California, su cerveza Parabola es una Imperial Stout de 14% de alcohol añejada un año en barricas de Bourbon. Presenta un profundo color negro, una delicada espuma tostada y evidentes lágrimas por su tenor alcohólico. Terriblemente compleja, tanto en aroma como en sabor prevalecen las notas a chocolate, café y tabaco de la malta, soportadas por un alcohol perfumado y las notas a vainilla, madera y Bourbon que le otorgan el contacto con la madera. Su cuerpo es pleno, y la tibieza alcohólica es evidente pero redonda y no agresiva. Majestuosa!

Ha habido otras cervezas que también tuve la oportunidad de probar, pero las mencionadas previamente son para recomendar.

Espero que si alguno tiene la chance de realizar un viaje al Viejo Continente pueda hacer uso de estas recomendaciones.

Un gran saludo al mundo cervecero y a Tres Pintas!

Diego “Van der Saar” Castro

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